Sentado detrás de su escritorio en su oficina, Caden Knox intentaba concentrarse en uno de los tantos documentos que esperaban ser revisados, pero debido a cierta persona molesta que lloriqueaba desde la sección de los sofás, se le estaba volviendo una misión imposible de lograr. Por más que ignoraba esos molestos ruidos, ya se estaba hartando de la situación, especialmente porque no tenía razón para escuchar y soportar los lamentos de Luther. Podía con los berrinches y quejas de su mocoso, después de todo era su chico, su pareja y prácticamente su vida, pero no tenía por qué aguantar el de otras personas. Cuando otro ruidito irritante invadió su oficina, Caden finalmente emitió un suspiro frustrado y bajó los documentos. Alzando la mirada observó con sus otros entrecerrados al lobo bet

