Observé mientras hacía y deshacía en la cocina. No quise invadir más su espacio e incomodarlo, por esa misma razón me limité a contemplar la hermosa vista que tenía en frente. ¿Cómo se vería con ese delantal puesto, pero sin nada de ropa debajo? Nada más haciendo una imagen mental, ando babeando. Tiene piernas firmes, su postura es recta y su espalda es ancha. ¿Algún día podré encaramarme en ella? El plato lucía apetitoso, tanto como el que lo hizo. No creí que vendría a comer otra cosa que no fuese a él, pero aquí estoy, luchando conmigo mismo. —¿Qué pasa? ¿Por qué no comes? —le pregunté, al ver que no dejaba de mirarme. —Se siente extraño todo esto; preparar una porción más de comida, compartir la mesa con alguien más y comer delante de otra persona. Ahora que lo recuerdo, él

