No puedo controlarme; las ganas de sentirla cerca, rozar su piel y su olor tan exquisito hacen que por un momento mi mente quede fuera de lugar. Toqué su piel de forma sutil y puedo sentir cómo se estremece ante mi tacto. Besarla se ha vuelto uno de mis placeres favoritos. Cada vez siento que no puedo alejarme y quiero más de ella. - Espera - Nicolle pone su mano en mi pecho e intenta alejarme. - ¿pasa algo? - No, todo está bien solo que... me siento algo nerviosa, es eso. - Está bien, mi amor. No pienses que quiero forzarte. - La abrazo y le doy un beso en la frente - No pienso eso, es que si sigues no podré controlarme. - Tal vez hoy no sea el momento. Ven, vamos a ver una película y comer nuestro helado. - La tomo de la cintura para bajarla del mesón e ir hasta el sillón y dispone

