Carla llegó a casa desde hace un par de horas, no quiso decirme nada. Empiezo a creer que la conversación fue un fracaso. - ¿Por qué no te duermes ya? - No puedo, mientras no sepa que sucedió mi mente no dejará de darle vueltas a lo mismo. - Deja de preocuparte por eso, solo ten en cuenta que si de verdad ese hombre te quiere buscará la forma de hablar, de solucionar. - Haré lo que dices, ya hice lo que debía. Tú fuiste mi último cartucho. Para ser sincera no dormí, tal vez tengo ansiedad, depresión o estoy en una crisis existencial. Me dediqué a pensar en qué hacer, recordé mi razón para venir aquí y es tiempo de volver a casa. Ya este lugar no me hace sentir bien, es todo lo contrario, mis días se han vuelto grises. He vivido las tormentas más fuertes en New York, quizás nunca deb

