-¿Sabías que estamos a más de una hora de donde vivimos?- me dice Raisa mientras yo veo mis manos y niego con la cabeza, no sé nada. -¿Qué hacías ahí?- pregunta calmadamente, le contestaría pero ni yo lo sé, así fue la borrachera que no se nada, no sé cómo no me dio un coma etílico. -No traigo bragas- respondí automáticamente. -¿Cómo?. -No tengo bragas- repetí. -Oh. -También posiblemente tuve relaciones sexuales, sexo duro y desenfrenado- dije aun sin alzar la cabeza pensando en todo. -No es tan malo- me contesta con ánimos. -Sexo en una mesa de billar- me quede callada para continuar- con mi reciente socio- dije. -Oh, tampoco es tan malo- lo dice un poco menos animada y con un tono más bajo. -En lo largo de la noche se tatuó mi nombre y lo deje inconsciente sobre la misma mesa d

