NORA Me pinté con cuidado, tapando los moretones de anoche. Marco, claro, se dio cuenta. —¿Te vestiste así por mí? —me preguntó. —Me vestí así por mí —le dije sin pensarlo. —Te queda bien, pero te ves mejor sin tanto maquillaje. —No pedí tu opinión. —Pero tu jefe está intentando darte una. —Creo que mi jefe debería guardársela donde no le dé el sol. —¿Te han enseñado cómo se corrige a una empleada malcriada? —No me lo enseñaron, pero ya lo viví. —¿Quieres repetir la lección? —No, señor. —Entonces ven a darme unos besos antes de que me arrepienta y termine teniéndote debajo de mí. —Lo segundo no me suena tan mal. —A mí tampoco, pero tengo una reunión en diez minutos, así que prefiero lo primero. Me acerqué con calma, le di un par de besos suaves en los labios, aunque todavía

