NORA Me desperté el sábado con el celular vibrando en la mesita. Lo encendí de una vez y me metí directo a la ducha. Agua tibia, jabón con olor rico y un cepillo de dientes nuevo que encontré por ahí. Todavía medio dormida, me tiré en el sillón con intención de seguir la película que había dejado a medias… pero entonces empezó a sonar. Número desconocido. —¿Bueno? —dije sin drama. —¿Dónde estabas anoche? —la voz de Marco sonaba grave, pero no en el buen sentido. —Eso no te incumbe. —No estabas en tu cuarto. —Y tu no tienes por qué andar revisando mis cosas sin permiso. —Tengo todo el derecho, eres mía. —¡Ni en broma! ¡Yo no le pertenezco a nadie! —Nora, estoy esperándote, justo enfrente de tu casa. Baja, necesitamos hablar —me dijo ya más tranquilo. —Estoy ocupada —le corté. Just

