Capítulo 55

970 Palabras

Después de una larga y conmovedora charla con Filippo sobre como debía cuidar de Liana, cómo si no lo supiera ya, aquella mujer que amanece conmigo cada mañana, que cada vez que tenemos oportunidad la aprovechamos para hacer el amor, para hacerla mía, para que sienta cuanto la deseo, esa mujer es cómo la más delicada rosa que puede crecer en un jardín, lo mejor de todo es que es solo mía. _ Me iré a dormir. – mencionó ella bostezando y sonriendo cómo siempre lo hacía, con su mirada dulce y esa sonrisa tierna que tanto me llenaba de alegría. _ Descansa pequeña. – comentó Filippo mientras la miraba y le daba un beso en la mejilla, acepté que no me había gustado para nada la idea de ver a otro hombre acariciándola, aunque fuera ese maldito de Filippo. _ Gracias, papá. – mencionó ella son

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