Amanecí con la luz del sol alumbrando mis ojos, desperté por eso, me moví en la cama dándome cuenta de que Santino no se encontraba ahí, me levanté al baño con las sábanas cubriendo mi cuerpo, supongo que aún me apenaba que me encontrara sin una prenda encima. Me pareció raro que tampoco estuviera ahí, pero no me importó, entré a la bañera para darme un baño, creo que lo necesitaba, mi cuerpo se sentía pegajoso con el sudor que había quedado impregnado en él. Dejé que el agua corriera por todo mi cuerpo, pero después de algunos segundos la puerta se abrió. _ Tranquila, reina mía, solo soy yo. – mencionó Santino desde el otro lado de la bañera. – Solo quiero seguir deleitándome con tu hermosa figura. – agregó provocando que mis mejillas se sonrojaran. _ Si sigues diciendo todas esas co

