Liana No podía conciliar el sueño pensando en aquel extraño, por un lado, aún estaba molesta con él, pero en nuestra última instancia juntos sentí algo realmente inusual, es cómo si él se encontrara en la misma situación que yo, pero no estaba segura, tal vez es solo chantaje. Estaba despierta, seguramente era pasada la media noche, a mi lado Epril dormía profundamente, no quería molestar sus sueños, era un gran avance que pudiera dormir tantas horas sin despertar por alguna pesadilla. Pensaba en salir de la habitación, deambular por los pasillos, pero según la advertencia de Filippo no debía hacer lo que él llama “locuras”. Aun que para mí era mucho más, tenía que saber averiguar que es lo que pasaba en este lugar y por qué día tras día muchachas desaparecían siendo supuestamente adopt

