_ Molte grazie. (Muchas gracias). – comenté una vez tuve fuerzas para hacerlo, sus palabras fueron tan dulces que mi corazón amenazaba con no resistir más. – Ya sabes. – dije, pero no sabía cómo expresarme. – Por lo que has hecho por mí, por enseñarme que nunca es malo cambiar y por decirme esa historia de tu padre. – agregué sonriendo apenada de lo que decía, no puedo creer que sea tan estúpida cómo para comentar todas estas palabras sin sentido. Filippo por otra parte, pareció comprenderme de maravilla y asintió dándome una de sus más sinceras sonrisas, me quedé observándola y algo me parecía raro, era bastante similar a mi sonrisa, incluso el hoyuelo que se me formaba a él igual. _ A cosa stai pensando, dolce ragazza? (¿En qué piensas, dulce niña?) – preguntó Filippo enarcando una cej

