Santino D'angelo Estos imbéciles aún no entienden que ya no vivo solo, ya van más de una vez que alguno nos encuentra en estas circunstancias, a veces más y otras menos demostrativas, por decirlo de alguna forma. _ No han entendido aún que tienen que tocar la puerta pedazos de mierda. - mencioné enojado, no me gustaba que nadie me interrumpiera en estos momentos y mucho menos que miraran el cuerpo de mi mujer, suficiente soportaba los días de calor cuando ella se ponía su bikini y caminaba a la vista de todos los hombres a mi disposición. - Haz pasar de una vez al doctor. - agregué. _ Santino, cariño, mira tu abdomen, recuéstate. - mencionó Liana, mi dulce y tierna Liana, el único amor de mi vida y por quién vendería mi alma al diablo, solo por verla feliz. El hombre ingresó a la ha

