Hoy viajábamos a Moscú en el primer vuelo, después de muchas llamadas sin contestar terminé comunicándome con mi primo, Antoine, el muy imbécil se atrevió a reprocharme el porque no había arribado a la mansión, ¿Quién se cree él para venir a decirme algo? Horas más tarde. La mansión estaba completamente ordenada, tal y cómo me gustaba, los dos hijos de Slavik junto con su mujer fueron quienes nos recibieron, los niños se fueron directo a donde mi hombre de confianza y lo abrazaron y él tomó en brazos a su pequeña hija. No pude evitar recordar el día en que Liana me dijo de su posible embarazo y de lo mal que reaccioné con ella… y también lo pésimo que me sentí cuando mencionó que era una falsa alarma, porque después de pensar mucho en un posible bebé me gustó la idea, es más, sigo de

