PARTE PRIMERA-44

2199 Palabras

«Tiita, ¿no sabes? —decía Ramona riendo—. Se come las cáscaras de naranja...». —¡Cochino! Otra voz infantil atestiguó con la mayor solemnidad que había visto más. Aquella mañana, Juanín estaba en la cocina royendo cáscaras de patata. Esto sí que era marranada. Jacinta besó al delincuente, con gran estupefacción de los otros chicos. «Pues tienes bonito el delantal». Juanín tenía el delantal como si hubiera estado fregando los suelos con él. Toda la ropa estaba igualmente sucia. —Tiita—le dijo Isabelita haciéndose la ofendida—. Si vieras... No hace más que arrastrarse por los suelos y dar coces como los burros. Se va a la basura y coge los puñados de ceniza para echárnosla por la cara... Entró Benigna, que venía de misa, y corroboró todas aquellas denuncias, aunque con tono indulgente.

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