PARTE PRIMERA-28

2011 Palabras

—Observo una cosa, querido D. José—dijo Santa Cruz. —¿Qué? —Que no masca usted lo que come. —¡Oh!, ¿le interesa a usted que masque? —No, a mí no. —Es que no tengo muelas... Como como los pavos. Naturalmente... así me sienta mejor. —¿Y no bebe usted? —Media copita nada más... El vino no me hace provecho; pero muy agradecido, muy agradecido...—y a medida que iba comiendo, le bailaban más el párpado y el músculo, que parecían ya completamente declarados en huelga. Notábase en sus brazos y cuerpo estremecimientos muy bruscos, como si le estuvieran haciendo cosquillas. «Aquí donde le ves—dijo Santa Cruz—, se tiene una de las mujeres más guapas de Madrid». Hizo un signo a Jacinta que quería decir: «Espérate, que ahora viene lo bueno». —¿Es de veras? —Sí. No se la merece. Ya ves que él es f

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