Ambos tuvieron el mismo sueño sobre el beso durante la noche. Andrew despertó acelerado mientras pasaba ambas manos sobre su rostro para deshacerse de la sensación tan espeluznante de los labios de Katherine. Kate, por otra parte, pegó un grito agudo que alarmó a todos en la mansión. Debido a la cercanía de las recámaras fue Andrew quien llegó primero. ―¿Te encuentras bien? ―preguntó Andrew sin percatarse de que solamente iba en trusa. ―Sal de mi habitación y ponte algo de ropa ―gritó y le lanzó la almohada que pudo alcanzar en ese momento. ―Escúchame, no comprendo para qué gritas si no estás dispuesta a aceptar ayuda ―reclamó Andrew y le lanzó la almohada de vuelta. ―Tuve una pesadilla, me he asustado ―aceptó Kate mientras intentaba no ruborizarse. ―Ni que lo digas, también tuve un

