— ¡¿Qué demonios quieres Miltiades?! ¡Que Tebe muera! ¡¿Seguro que la quieres?! Porque no te creo. —Deja de gritarme. Miltiades la fulminó con la mirada colérico, quien más que él quería salvar a Tebe de las garras de esos bastardos pero también sabía que debía actuar con prudencia y trazar un plan, de no ser así Tebe acabaría muerta antes de lo previsto. —Tenemos que ir ya a por ella ¡Que no le habrá hecho ya! Si no nos vamos ya iremos las amazonas por nuestra cuenta. Entonces comenzó a caminar hasta la salida con las mujeres detrás de ella caminando con determinación. —Espera Mirina… Avisa a tus amazonas que yo avisare a mis peltastas. Todos estaban listos para el combate, caminaron hasta que el sol se ocultó y en el cielo la luna apareció. No se habían detenido ni siquiera a come

