—¡Corran ahora! ¡Vamos! Como si mis pies tomaran el control de mi voluntad, me aparto de Breck y muevo las hojas de plátano para salir del refugio. —Oh, no —susurro, al ver a nuestro grupo de vigilancia profundamente dormido cerca del fuego humeante. Y entonces veo al lobo acechándolos. No tengo la oportunidad de abrir la boca para gritar antes de que un enorme lobo gris salte de la arena y caiga sobre Creed, que duerme junto a Lucy. Creed grita, tratando de quitarse al lobo de encima, pero este tira hacia abajo y le muerde la garganta. El corazón se me cae al estómago. No puedo creer que esto esté pasando. —Lleva a Sasha. Diríjanse al agua. —Dustin me agarra la mano y la pone en la de Breck. —Jeff, ve con ellos. Evan y Zev, tomen lo que puedan. Si hay demasiados, diríjanse al agua.

