Capítulo 33 —La Gala de las Apariencias Narrador: Maya se acomodó el vestido verde frente al espejo de la habitación en casa de Elena. Las luces suaves resaltaban el diseño que abrazaba su figura de forma impecable. Sus manos temblaban ligeramente mientras ajustaba los pendientes, tratando de calmar la tormenta interna que llevaba desde que salió del apartamento esa mañana. —Estás hermosa, cariño —dijo Elena desde la puerta, observándola con una sonrisa satisfecha. Maya giró para mirarla y le devolvió una sonrisa tímida. —Gracias, mamá. —Esta noche será importante. Haz lo mejor que puedas por disfrutarla. —Elena se acercó y le colocó una mano en el hombro, un gesto que pretendía ser reconfortante, aunque Maya sabía que detrás de esas palabras había un peso más grande: la presión de a

