Abro mis ojos e intento mover mi cuerpo pero la verdad todo me duele es como si hubiese pasado una aplanadora por encima, pero las imágenes de lo que viví vienen a mi como una ráfaga de aire, y se cristalizan los ojos al recordar la última escena fue ver a mi madre tirada al suelo así que lo primero que es tratar de levantarme pero unos brazos impiden que lo hagan deteniendome, giro mi cabeza y es mi postrecito de vainilla quién está aún lado sosteniéndome —No te levantes amor lindo, te puedes hacer daño —su mirada y palabras son serenas como si nada le preocupara y mi mamá qué hay de mi mamá me preguntó mentalmente pero no duró mucho por qué la puerta de la habitación se abre y ahí está ella, quien al verme se echa a llorar a mares al igual que yo —Mamita —digo entre lágrimas, a lo qu
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