capitulo 10

609 Palabras
Nos fuimos a mi casa y junto con mi madre, Dy y yo, unos oficiales, entre ellos el agente Moreno. Al llegar, el oficial nos quitó nuestros celulares para intervenirlos, primero el de Mamá, después el mío y por ultimo el de casa. Estuvimos esperando por una llamada toda esa noche, el día siguiente, y el siguiente. Los días se hacían cada vez mas largos. Cada vez que veía al agente Moreno, mi corazón se sentía un poco aliviado. Era como si su presencia me tranquilizara. El y yo nos hicimos muy buenos amigos. Me invitaba a comer y me decía las palabras justas que quería escuchar de sus labios cuando estaba al borde de la locura. Esperamos por esa llamada varios días, hasta que por fin pasó. -Mamá, contesta el teléfono- dije con la voz cansada.- ¡Mamá, el teléfono!- grité un poco mas exaltada al darme cuenta de que podría ser mi hermana.  Mamá no respondió. Bajé rápidamente y contesté el teléfono. -¿Diga?- dije con la voz nerviosa y entre cortada. -¿Lu?, la encontré.- me respondió la voz del agente Moreno, pero no se escuchaba muy feliz. -¿Donde está?- pregunté exaltada. -Lu, lo siento mucho. Al escuchar esas palabras sentí que mi corazón se iba a salir. Un balde de agua fría cayó sobre mi espalda y en segundos mi vista se nubló, solté el teléfono debido a la impresión y caí de una al piso. Al despertar, mi madre estaba a mi lado preguntándome que era lo que pasaba, yo no tuve el valor de decirle. Mi mente daba vueltas y mi corazón se detenía en ocasiones, no sabía como decirle lo ocurrido. Sentí morir. No le dije nada. Esperé hasta que Llegara el agente Moreno para que el le dijera. Después de unas cuantas horas llego el para darnos oficialmente la noticia Sonó el timbre y fui a abrir. Al verlo, mis ojos se inundaron de lágrimas y solo lo abracé. De inmediato mamá comprendió la situación y se tiro al piso soltando un llanto desgarrador, de esos que te enchinan la piel y te arrugan el alma. -Tienen que ir a reconocer el cuerpo.- me dijo Jona con voz pesadumbrosa. Asentí y abracé a mi madre. Rato después nos dirigimos a la Morgue a reconocer el cuerpo de mi hermana. Yo aún no lo podía creer. Mi hermanita, la luz de mi vida ya no estaba. De un día para otro simplemente se fue... En un instante se vinieron a mi mente todos los bellos momentos que pase con ella. La sensación que tuve cuando la vi por primera vez. Era tan pequeña, frágil y hermosa. Empecé a recordar cuanto disfrutaba su helado de chocolate con chispas de colores. Andar en bicicleta y pasear tomada de mi mano por el parque. Cepillarme el cabello y que yo le pintara las uñas. Cosas simples pero que marcaron una historia... Una vida... Algo que jamás volverá Mi hermana ahora murió y yo no pude hacer nada... Cuando llegamos a la Morgue, mamá no quiso pasar así que entré yo. Era el momento de ver el cuerpo inerte de mi hermanita. ¡Demonios!, ¿como lo iba a soportar? Entré a esa sala fría. Sobre la mesa había materiales quirúrgicos. Bajo la camilla había un poco de sangre ya seca. Sobre la camilla un pequeño bulto el cual estaba tapado con una sábana azul pero tenía los pies descubiertos y en uno de ellos colgando una etiqueta amarilla. Me acerqué poco a poco, voltee a ver a Jonh quien me miraba con ojos llorosos, él destapó la cara de ese cuerpo...
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