No sabía si ir o no a la escuela... Después de lo que había pasado con Joss yo me sentía en las nubes... Estaba a punto de decirle que yo era su anónima, su chica, pero no me atreví. Me levanté muy temprano. No pude dormir esa noche. El recuerdo de sus besos y de sus caricias hacían que mi piel se erizara por completo y me volara el sueño. Salí al jardín trasero y me senté en el columpio que papá había construido en una de las ramas del árbol que había plantado cuando compraron la casa. Era enorme y me gustaba mucho su sombra. Ése era mi lugar favorito en todo el mundo. Desde ahí se podía apreciar perfectamente el amanecer. Los colores que emanaban de aquel panorama tan hermoso. Pensé en papá, en Cora, en Joss... Anónima tiene tiempo que no le llama... Pero... Aún con eso él s

