"Y a pesar de todo, solamente eras tú". Terminando la última frase de un libro totalmente diferente al anterior que salió a las ventas, apoyé mi espalda sobre el respaldo de mi silla giratoria. El tiempo había hecho estragos en mí, en mi ser, decir que me sentía tibio por dentro era ya algo usual. Tibio, no frío, pero tampoco caliente, un intermedio donde no busco nada con nadie pero tampoco me niego a la posibilidad, Patricia ha estado ahí como nadie. La quiero, no la amo, jamás podría amarla, somos tan compatibles que nuestros polos se repelen demasiado. Pero ha estado ahí, y si no lo olvidaría por nada. Últimamente estar solo me ha sentado bien, antes, estarlo, era sinónimo de dolor y una urgencia de encontrar a alguien a quien cuidar, aunque ahora lo psicólogo me dice que es más bi

