1 año después.
POV Rebecca.
Aquí estoy. Hoy ya ha pasado un año desde que me casé con el mismísimo demonio. Ya sospechaba que no era un buen hombre, lo que no me imagine era el tamaño del infierno al que me estaban arrastrando.
Comenzando que me alejó de todos los que en algún momento podrían haberme ayudado a escapar, estoy en una ciudad que no es la mía, con gente que no me hablan más que el necesario por miedo a la reacción de Giancarlo. La única persona que es amable conmigo es mi suegro Daniele, a veces viene, habla un poco conmigo, trae siempre a alguien que cura mis heridas, pero siempre se va con las mismas palabras vacías de disculpa y de que todo mejorará algún día, pero se que no es cierto.
Mi esposo ha venido a celebrar nuestro aniversario, como a el le gusta por supuesto, no con mi consentimiento, luego de golpearme como de costumbre y de tomarme a la fuerza una vez más, se va denigrándome con sus palabras y riendo de mi suerte.
Para ser parte de la mafia no necesariamente tienes que ser un hijo de puta con las mujeres, y eso lo vi en mis hermanos, son lo más rudo en cuanto a negocios y enemigos se refiere, pero con sus mujeres son unos príncipes, sin embargo, a mi no me toco la misma suerte, mi marido no solo es un mafioso, es un traidor, un patán, un abusador y violador de mujeres. Yo he intentado averiguar algunas cosas, cómo, por ejemplo, que quiere el puesto de Capo, y que esta negociando con los alemanes para matar a mi Padrino, lo se, porque un día llego tan borracho que se quedo dormido antes de poder guardar unos papeles que tenían información importante para interferir en los negocios de la mafia italiana y que los alemanes lo ayudarían a conseguir ese puesto. Tome nota de algunas cosas y trataría de aprovecharme de eso para conseguir ayuda. El problema es que a medida que pasaba el tiempo se volvía más paranoico y violento y las palizas que me daba me estaban dejando cada vez mas débil.
Ese día, creyéndome aun inconsciente, su padre lo enfrentó:
-La sigues subestimando, a este paso o la matas tu o se mata ella, estas loco, tienes que dejarla en paz, si le llega a pasar algo y el Capo se entera te iras al infierno y yo no podré salvarte.
-No le voy a permitir que se libere de mi tan rápido.
-¿Por qué la odias tanto? Tu no eres ninguna joya con las mujeres, pero es que esto es saña.
-Su hermano me quitó a la mujer que quería para mi y ahora me desquito con ella.
-Y ¿ella que culpa tiene?, además a Tatiana la alejaste tú con ese carácter endemoniado que tienes, yo te quiero porque eres mi hijo, pero ninguna mujer en su sano juicio querría estar contigo... ¿qué, ahora golpearas también a tu padre?
Hubo un tenso silencio y entonces mi suegro hablo de nuevo.
-Lo pondré un guardaespaldas y una dama de compañía.
-¿y eso para qué?
-Para que te controles un poco, si sigues así la vas a matar sino es que ella acaba con su propia vida.
Luego, no aguanté más, el dolor era insoportable y caí en un sueño profundo.