HADES Estaciono mi nuevo auto en el estacionamiento del campus. Llevo las manos a mis rostro y las froto. Luego las paso por mi cabello, tomo una bocanada de aire. Todo se está yendo a la mierda. Todo lo que he construido por años se está desboronando como una galleta. El maldito fantasma no ha dejado de atacar mis bodegas, me está debilitando y eso me tiene exasperado. Si tan solo supiera quien es, donde se esconde iría tras él y le retorcería el cuello con mis propias manos, pero, al parecer nadie nunca le ha visto el jodido rostro, ni saben donde se esconde como el cobarde que es. Maldito cobarde. No puedo dejar que me joda la entrega de la siguiente semana si no estoy jodido. A eso debo sumarle que algunas mafias están detrás de mi culo, por el maldito dispositivo que cree, lo

