He pasado muchas cosas con Genesis, intentar llegar a ella ha sido todo un reto, es baste testaruda y terca, pero yo, soy un hombre persistente y no me encantan los retos. Entramos en el lujoso hotel, las luces en los candelabros, las paredes adornadas de retratos de lo que han sido años de servicio, la elegancia rebosa por todo el lugar. Mesas bien posicionadas, con manteles blancos, copas de vino, diferentes tipos de cubiertos, gente que se arregla como si fuera para la alfombra roja visita el lugar. Una mujer de unos veintitantos años nos recibe con una gran sonrisa y no me pierdo la forma en que me mira, me detalla el rostro, el cuerpo y prácticamente casi babea en la tablet que tiene en las manos. Ignora completamente a Genesis que está a mi lado, aferrada a mi mano. -¡Buenas noc

