Leandro mostro una pequeña sonrisa que podria perturbar a cualquiera, tanto que la persona que estaba al otro lado de la linea sintio el lado terrorifico de su Jefe. — Muy bien, mañana, a la 8 será - Leandro había terminado con la llamada, pero antes de bajar su teléfono celular el hombre había vuelto a marcar el número telefónico de alguien más, la llamada había conectado de manera inmediata. — Señor - respondió la persona que recibe la llamada de Leandro. — Preparen la La Hacienda La Flavia - la persona que estaba al otro lado de la línea sintió un escalofrío recorrer su espina dorsal - Quiero la habitación más fría, la más escalofriante, esperando por su nueva ocupante por unos días. — Por supuesto, señor - La llamada había terminado, Leandro había vuelto a la habitación, acomodó a

