- Mi pequeña esposa, tengo el recuerdo de haberte dejado muy en claro que vamos a cumplir el tiempo estipulado en el contrato incluso si estos tienen en claro que sean 1000 años - Leandro con su intensa mirada avellana se llevó el dedo pulgar a los labios acariciandose aquella acción era estimulante para todos y Genesis no era ajena a la sensualidad de su esposo. — Pero si no nos íbamos a divorciar, yo solamente me iba, así tú cumples con el contrato, no estoy hablando del divorcio, podemos estar casados, pero estando lejos el uno del otro. — ¿Sabes qué me estás haciendo muy infeliz? Eres muy rebelde pequeña Genesis - El hombre la miraba profundamente. — y tienes que contentarme tu obligación es tenerme siempre contento y satisfecho. — ¿Cómo se supone que yo voy a lograr eso? Yo solam

