¿Cuántos años tenía el doctor Caster? ¿50? ¿60? No, eran muchos, y él era ágil, muy ágil. -Abre la boca.-Me ordenó con una paleta en la mano derecha, yo aproveché y lo miré, era apuesto, arrugas alrededor de los ojos que casi no se notaban cuando como ahora, usaba los lentes.-Te has cepillado bien. -Si. -Ya veo. Tu garganta está bien.-Tocó mi cuello, vio mis oídos, mis ojos, bajo mis brazos, mis pies, mis rodillas, mi espalda.- ¿Y cómo te fue los días del desarrollo? -Mal -¿Mal? –Se quitó los lentes y tomó asiento frente a mí, subido a su escritorio, yo permanecía en su camilla.- ¿Cómo mal? Le conté todo con lujo y detalles y a medida que me extendía me hizo señas de que me acostara boca arriba, subió mi franela

