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1820 Palabras

Ya pasaban de las cinco y el ya había recorrido los confines aledaños a la zona metropolitana de Kuri, hasta que por fin encontró algo. El edificio de departamentos presentaba leves grietas en la fachada. El revestimiento de estuco seguía con el color y textura original en unas cuantas partes del exterior, como piel reluciente al sol. El inmueble de modesto exterior, se inclinaba hacia cuatro abedules desgarbados que se estiraban para apreciar la vista, aunque fuera borrosa, de los atardeceres anaranjados de un tono artificial que sólo la contaminación de área urbana de Kuri podía producir, y que los hacía parecer tarjeta postal retocada. La edificación quedaba a veinte minutos y una considerable distancia de La Nube Roja. Una agradable coincidencia, para Santino. La rentera, una mujer d

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