La noche había caído al llegar las ocho de la noche, cuando Hanako vio en claro la inflexible actitud de su hija. Todo ocurrió después de ver que había llegado a casa, acompañada de ese…hombre. Y maldita sea su suerte si no fuese en serio ahora, aunque en sus adentros, Hanako sentía que esto ya no era un berrinche de su hija. La sola idea, le empezaba a estrujar el alma. —Llegas tarde. –dijo viendo entrar a Alexa hacia el interior de la sala, dejar la mochila y el suéter e ir al refrigerador por un vaso con agua. Ella contestó sin mirarle. —Estaba ocupada y perdí la noción del tiempo. Perdón, se que debí llegar a las seis como dije. —No, de hecho lo que me sorprende es que regresaste. —dijo Hanako bruscamente—Si no hubieras vuelto, sería más tarde. Alexa se encogió de hombros y enc

