Capítulo 37 Damián comía en apariencia, sin tener ni un remordimiento de casi haberla matado de hambre, pero la verdad era otra, conforme pasaban las horas el más acongojado era el mismo. ―Mañana, me llevarás el almuerzo a la mina, ya que no me da tiempo de venir a comer, perdería mucho tiempo. ―Pero yo ¿No sé dónde queda la mina? ―dijo Catalina con voz suave, con temor de molestarlo ya que cuando Damián se enojaba, dejaba ver que no era tan indulgente. ―Te llevará Nancy, ella le lleva el almuerzo a algunos trabajadores, así que la vas acompañar. ―hablo Damián, dando la orden de lo que haría a partir de los siguientes días. ―Pero si ya va ella ¿Por qué debo ir yo? ―pregunto sin entender ¿Por qué si ya había una persona que llevaba el almuerzo, a que debía ir ella? ―¡Porque yo lo digo

