Capítulo 32 Empezando a llorar, déjame ir, te prometo que no le diré a nadie donde estuve. ―dijo Catalina al borde del sollozo, pensando que realmente Damián ahí la dejaría. ―No puedo Catalina, le prometí a Damián que cuidaría de ti y no tarda en regresar, solo que algo se le atravesó, anda deja de llorar y desayuna. ―dijo Julieth, limpiando sus lágrimas con su dorso. Catalina trató de calmarse y solo se sentó en la cama, para comenzar a desayunar tratando de olvidar un poco su temor, solo comenzó una plática. ―¿Cómo llegaste a esta vida? ―Es una larga historia. ― acostándose en la cama y poniendo una almohada en su cabeza―. Yo era muy niña, cuando mi padre ya no quiso tenerme en su casa, me llevó a una casa de juegos en Inglaterra. La mujer que era la madame ahí, pagó una fuerte c

