Capítulo 56 Al llegar al lugar, era una casa muy elegante con un diseño interior muy francés, desde que pasaron el umbral de la casa, que daba paso a unos candelabros, así como unas obras de pintores famosos, que eran regalos para la madame de la casa. Un mayordomo les abrió la puerta y Damián entró, solo observando que dentro había varios salones, algunos con mesas de juegos de azar y otros salones, donde varios caballeros estaban haciendo negocios. Era el lugar ideal donde los hombres más importantes del país, se reunían y donde se hacían las peores perversiones también. El cantinero encargado preparaba tragos en un lugar de la casa, que se servían como si fueran vasos con agua, el olor abanó estaba impregnado en el lugar y solo se escuchaban las pláticas y murmuraciones por doquier.

