Aún faltaban algunos meses para la fiesta, pero los preparativos de esta ya estaban casi listos. A la joven de cabello celeste se le veía alegre, más animada, poco preocupada. Se enfocaba en sus estudios, pero también en sus amistades. Pero cierto pelirrojo era todo lo contrario, siempre tenía un animo por los suelos, casi no sonreía de manera natural o verdadera, no comía casi nada y si lo hacía eran los almuerzos que encontraba cada mañana en la mesa del comedor, cortesía de su querida Nagisa Shinobu, aunque ya nada fuese como antes, ella seguía siendo la persona más importante en su vida, el sólo pensarlo le ayudaba a recapacitar sobre sus acciones y seguirlas. Por que no podía permitir que alguien le lastimase, peor si era él quien lo hacía. Aún si se repetía eso, no podía olvidar la

