Nagisa ya había preparado todo, y cuando hablamos de un "todo" es absolutamente TODO. Los platillos estaban en la carta minuciosamente ordenados y además preparados con cuidado y perfección, claro esta, a manos de los estudiantes, pero ellos, por supuesto que, tenían como instructores a chefs famosos y artilugios valiosos para prepararlos, todo ante la atenta supervisión de Nagisa y Hiroto.
- Creo que todo esta listo - dijo la peliceleste mirando los adornos de las mesas y paredes. Observando los estuarios y revisando que sean de la talla perfecta para las personas que los usarían
- Nagisa, ¿No crees que es demasiado? - pregunto Hiroto algo nervioso
- ¿Haz visto los demás puestos? - pregunto Nagisa con una sonrisa
- ¿Eh? No - Nagisa rió por la respuesta
- Yuuma y tu son inteligentes, lograron entrar por su inteligencia quedando en uno de los puestos de los diez primeros, nada fácil debo admitir, pero lo lograron. Sin embargo, en escuelas como estas TODO es diferente, si quieren hacer un evento como este se convertirá ne una competencia y todos, o al menos la mayoría, los estudiantes de esta institución tienen poder y dinero, ¿Sabes lo que significa, no es verdad? - Hiroto asintió un poco atareado
- Vaya, diría que su decoración es perfecta, pero... - dijo una chica entrando al salón de clases, riendo por lo bajo - Tiene una ligera mancha, aquí… - señalo las mesas y los chicos que estaban a su lado comenzaron a romper todo a su paso, Nagisa sonrió mientras que Hiroto la miraba extrañado
- Gracias por avisarnos - dijo Nagisa con una sonrisa - Espero que puedan pagar los daños a nuestra propiedad, si contamos los manteles, mesas, flores y demás arreglos apuesto a que serían más de 5 billones de yenes - la sonrisa de los chicos se esfumó y fue reemplazada por una de furia
- ¡¿Con quién crees que estas hablando?! - grito el chico
- No lo sé - respondió Nagisa conservando esa sonrisa altanera - Pero apuesto a que ustedes tampoco lo saben- agrego mirándolos con burla
- Somos los futuros dueños de las empresas "Ruguken, Sahyogany Karamaru" - dijo el chico al borde de la furia, quería golpear a esa "niñata"
- Oh... Entonces no habrá problema alguno, pediré los fondos de sus compañías - dijo Nagisa apuntando los nombres en su tablero del celular
- ¡¿Quién te crees?! - bramo furiosa la otra chica
- Lo siento, mi nombre es Nagisa Shinobu y mi empresa es la mayor beneficiaria de muchas otras empresas, entre ellas, las de ustedes, así que si no quieren que alguna empresa alga "herida" les recomiendo que se marchen de aquí, no sin antes pagar los daños ocasionados a mi... Negocio - dijo Nagisa con una mirada seria y calculadora, Hiroto rió a carcajadas en su interior al mirar las caras estupefactas de los otros chicos
- Lo sentimos mucho, les daremos el dinero en cuanto sea posible - dijo la chica inclinándose al igual que los otros dos. Los tres se retiraron y Nagisa suspiro
- Creí que no saldría vivo de esta - dijo Nagisa sentándose en una de las sillas mas cercanas
- ¡¡Eso fue fantástico!! - dijo Hiroto - ¡Les diste su merecido Na chan! - abrazo a Nagisa y comenzaron a reír mientras recordaban lo que había pasado
- ¡Te juro que estaba sumamente nervioso! - Nagisa rió para después volver su vista a los objetos destrozados, suspiro audiblemente y sacó su teléfono marcando a una velocidad sobrehumana un número (obviamente). - Necesito dos mesas, dos manteles y los arreglos cuanto antes, el doble - dijo la chica de manera rápida. - Es imposible, los necesito para mañana en la mañana - dijo molesta - Les doy 24 horas - cortó la llamada y abrazo a Hiroto
-¿Estas estresada? - pregunto con burla el rubio
-¿Quién me propuso como líder?- dijo ella con un puchero en sus labios
// Al día siguiente, hora de la obra escolar con Karma Akabane y Manami Okuda, presentando a Romeo y Julieta //
- Ya todos están listos - dijo una castaña de ojos violetas con una sonrisa
- Esperen el foco no esta bien acomodado - dijo Manami con preocupación fingida - Yo me encargaré de ello - agregó mientras subía las escaleras
- Ten cuidado Manami-chan, después de todo eres Julieta - dijo la castaña con miedo
- No te preocupes estaré bien - dijo Manami con una pequeña sonrisa - ¡Esta listo! - agrego mientras abría los ojos impresionada y sentía como se desprendía de las escaleras cayendo.
- ¡Manami! - grito Yada, pero era demasiado tarde la chica estaba en el suelo y su tobillo estaba mal
- ¡Demonios! Duele - gritó, Karma corrió hasta llegar al lado de la pelinegra, la miraba con cierta preocupación y tristeza.
- ¿Estas bien? - pregunto Yada algo nerviosa
- Mi tobillo - susurro Manami pasando levemente su mano por la zona afectada, aunque termino ahogando un grito de dolor en su garganta. Sus ojos se cristalizaron y esto no paso desapercibido por los demás
- ¿Nadie puede reemplazar a Manami? - pregunto Yada algo preocupada
- Podemos pedirle ayuda al grupo "A1" (Grupo de Nagisa y Hiroto) - grito uno de los chicos
- Karma... - susurro Manami, el pelirrojo se acerco a ella - Es tu oportunidad - agregó con una sonrisa, él asintió con la cabeza
- ¡Yo iré a pedirles ayuda! - dijo el pelirrojo saliendo del gimnasio para ir al salón de clases donde se encontraba Nagisa y los demás
// En el salón de clases, con Nagisa y Hiroto. 45 minutos antes de comenzar la obra //
- Todo va muy bien, ¿No es verdad Jefa? - pregunto Hiroto con burla y Nagisa rió levemente
- Supongo que si, eso me alivia - soltó un pequeño suspiro mientras servía algunos platos con postres y bebidas
- Creo que seremos el mejor grupo - bufó Akari con una ligera sonrisa
- Ne Yuu-chan, ¿Necesitas ayuda? - pregunto Hinano con una ligera sonrisa, puesto que el castaño estaba siendo "acosado" por varias chicas para que le dieran alguna foto o les sirviera algunos platillo, Nagisa rió al ver como los demás se divertían de la misma manera que ella.
Hiroto sonrió al ver a Nagisa tan animada. Le gustaba que sonriera, porque después de todo, no esta mal sonreír a pesar de que no estés en las mejores condiciones, no siempre serán las alegrías las dueñas del mundo, también habrá tristeza al rededor, pero con una sola sonrisa, todo puede brillar, o al menos, su mundo lo hace.
- ¡Nagisa! - grito un pelirrojo entrando apresurado al salón de clases
- ¿Qué pasa? - pregunto la peliceleste
- Te necesitamos en la obra! - grito y la tomo por los hombros - ¡Necesito que seas Julieta!-
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