Doug ya estaba esperando en la comisaría a las once cuando ella llegó corriendo por la esquina. —Lo siento mucho —se disculpó Charlotte jadeando cuando se detuvo a su lado—. Un cliente me ha retrasado. —Yo he llegado pronto. Y Sid solo llegó hace treinta segundos. —Doug Oaks era el jefe de cocina en el restaurante Italia y estaba casado con Esther, la propietaria de la tienda de vestidos. La misma tienda que habían asaltado el año anterior y de donde habían robado el árbol de Navidad. Doug era un hombre justo y tranquilo, y su asistencia con Charlotte a la comisaría le daba una sensación de confianza. La comisaría era un edificio de piedra de una sola planta. Muy antiguo y gritaba por una mano de pintura. A diferencia de la comisaría de Trev, con su pequeña casa adosada, no era más que c

