Capitulo 5, Christopher Robert Evans

1059 Palabras
UN DÍA ANTES, En la noche. Christopher Robert Evans «El Jefe» —Papi me hace mucha falta mi madre.—Lagrimea. —Lo sé Sebastián. —Ella, la recuerdo un poco, cuando pasaba sus manos por mi cabeza y sonreía cuando me decía pollito. Desearía que estuviera aquí, no quiero más niñeras que me cuiden, estoy cansado.—Agacha la cabeza. —Pronto se solucionará hijo, traeré una dama y se quedará con nosotros para siempre.—Rasco mi cabeza. —De verdad padre, pero ninguna mujer será como mi madre, a pesar de que la conocí muy poco, no olvidó su voz, era adorable y melodiosa. —Eso está claro, ya sabes que ella no va a regresar y debemos aceptarlo. —Lo intento padre.—Descompone su rostro. —Ya te he dicho muchas veces que los Evans somos hombres valientes, de casta, nada nos puede derrumbar, tú eres más fuerte que todo esto, me tienes a mí, jamás te dejaré, vivo para ti hijo. —Gracias padre.—me abraza. Ahora cuéntame cómo es esa chica que va a venir a vivir con nosotros. ¿Es bonita? —A partir de mañana o pasado, ella estará aquí, es una sorpresa hijo, será una joven de buenos principios, una dama sin manchas en su vida. —¿Sin manchas?, no había escuchado eso antes padre, espera lo busco en Google. —No es necesario hijo, ya te lo explico, no quiero que la mujer que esté aquí tenga un pasado de libertinaje o haya tenido una vida de contertulia. —Está bien padre, esperaré hasta que la vea, ahora me gustaría que me acompañes, aprendí a tocar una nueva melodía en el piano, escucha por favor. —Te escucho hijo. Mientras Sebastián toca el piano, reflexionó sobre la chica que va a llegar a vivir aquí con nosotros, espero no equivocarme, al final no tengo otra salida. He tratado de encontrar una madre para él, pero mis intentos han sido inútiles, la mayoría de las mujeres que he conocido están locas, o solo buscan mi dinero, no quiero poner a mi hijo en manos de una mujer sin principios, sé que la manera en que la quiero tener no es la más indicada, pero no tengo más alternativas, es asi como hago las cosas, para algo debe servir el tener tanto poder. No quiero una cualquiera que no valga la pena, y solo decida sacar provecho de la situación. Necesito alguien responsable, que cuide al tesoro más grande que tengo en este mundo, él es la razón de que aún esté vivo y no haya puesto una bala en mi cabeza. Después de que su madre, Hellen, una mujer sin sentimientos, prefirió, abandonarnos, cuando más enamorado estaba de ella, la amaba con todas las fuerzas de mi alma, ahora la odio con la misma intensidad, espero no tener que volver a verla, aunque siempre aparece en mis sueños, recordándome que lastimo mi vida y la de mi hijo. ¡Maldita mujer!, podría odiarlas a todas. —Papi, ¿te gustó la canción?. Vaya por estar metido en mis pensamientos, no he puesto atención a la melodía que ha tocado el pequeño. —Sabes que, me ha gustado tanto, que quiero que lo toques otra vez. —Gracias papi, lo que digas, aquí voy de nuevo. ???????? Melodía de piano, las olas del mar. Veo al pequeño Sebastián tocar el piano con gran satisfacción, tan solo tiene diez años, aún es un niño, pero el actúa cómo un señor, es astuto, y muy listo. —Señor, siento interrumpir, la cena está lista. —Gracias Petra, en un momento vamos a la mesa. —Con gusto señor, otra cosa, su hermana ha llegado y también los está esperando, no quiso interrumpir. —Ya estamos con ella, gracias otra vez Petra. —Como ordene señor. —Vamos campeón, después de la cena podrás seguir tocando, me da mucho gusto saber que has aprendido tanto. —Gracias padre, tú me has inculcado siempre que el aprendizaje es la clave del éxito. —Ese es mi hijo, inteligente como su padre y además guapo.—Le guiñó un ojo, él sonríe de lado. Vamos de camino al comedor, con Sebastián y veo a mi hermana Tessa sonriendo de oreja a oreja. —¿!Como estás mi pequeño Sebastián!?.—Saluda efusiva.—hermano mío, he venido a visitarlos, debo hacerlo yo, ya que ustedes no lo hacen, me tienen en abandono.—Arquea la ceja. —Estamos muy bien Tessa, ya sabes que no tengo tiempo para nada, mis largas horas de trabajo y las empresas requieren toda mi atención. —Ya sé, pero y quién cuida a Sebastián, además de todas esas niñeras inútiles que no sirven si no para venir a comerse la comida y robarnos. Creo que sería bueno que viniera a vivir con ustedes, el niño necesita una figura femenina. —No te preocupes tía Tessa mi padre ya está solucionado esa situación, ¿verdad papi?. —¿Cómo dices pequé?, ¿de que habla el niño, Christopher Robert, Evans. —No es nada, después hablamos de ese tema, ahora a cenar, se enfría. —Un momento, que estás tramando hermano, porque me da la impresión de que no quieres que me entere. —Ya no preguntes, en su respectivo momento lo vas a saber, ahora disfrutemos la cena, acaso no tienes hambre, es tarde. —Está bien, no preguntaré más, ya sé cómo eres y no me lo vas a decir tan fácilmente. —Por fin lo entiendes Tessa. —Tía Tessa, dinos cuándo te vas a casar, y tener bebés para que sean mis primos, y yo pueda jugar con ellos, mira que recibo clases aquí en casa y no tengo amigos. —Pequeño Sebastián.—Se sonroja y me mira desconcertada sin saber que contestar, le sonrió relajado. —¿Que pasa Tessa?, te ha cambiado el color de las mejillas, no vas a responder a tu único sobrino. También quiero saber lo mismo que Sebastián, ya deberías casarte, o piensas quedarte solterona y vivir con veinte gatos, sola y amargada.—Ella me mira de reojo. —Qué gracioso hermano, y tan raro tú jugando al señor don payaso, si siempre has sido amargo, serio y rudo, dime qué ha cambiado, algo estás ocultando...
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR