[Ximena] —He hecho una pregunta, ¿nadie piensa responder? —cuestiona papá y el enojo es tan evidente que no puedo evitar que un escalofrío me recorra el cuerpo, pues temo que termine enfermando por mi causa. —Papá —susurro. —¿No dirás nada, Javier? —dice mirándolo y caminando en su dirección. —Por favor —pido. —Rafael, contrólate —pide mamá, tomando su brazo para detenerlo y evitar que ataque a Javier. —No tengo palabras para justificarme, Rafael, pero estoy aquí y me gustaría —Javier hace una pausa, mientras me mira—. Me gustaría hablar con Ximena, si usted me permite —pide. Por un momento llego a pensar que de las orejas de papá saldrá humo debido al coraje. —No tienes nada que hablar con mi hija, Javier —refuta con rapidez. —Entiendo tu enojo, Rafael, te juro que ni siquiera te

