Capítulo once. No quiero ver a nadie

1958 Palabras

«Lo siento, Javier, de verdad que lo siento mucho, pero no pienso atar mi vida a un paralítico» «No pienso atar mi vida a un paralítico» «Paralítico» «Paralítico» «Paralítico» No escucho nada más de lo que Marina pronuncia luego de aquellas duras palabras que se repiten como un mantra en mi cabeza, si ya la noticia para mí fue impactante. Escuchar a Marina llamarme paralítico fue la gota que derramó el vaso. Mi cabeza hace clic y la realidad me golpea con la fuerza de un guante de boxeo. No podré volver a caminar, estaré atado a una silla de ruedas, no volveré a montar sobre el lomo de un caballo. Ni recorrer los campos nunca más. Un escándalo se arma afuera de la habitación, sin embargo, no presto atención a nada, no puedo dejar de pensar que a partir de ahora seré una carga para m

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