Al día siguiente fui la primera en despertar, me levanté, me duché, y me vestí, bajé a la cocina y me preparé el desayuno. Cada vez que recordaba lo que había sucedido la noche anterior mis mejillas se empezaban a poner calientes, de repente sentí el olor como si algo se estaba quemando, miré la cacerola en la que estaba cocinando y me di cuenta de que había quemado mi huevo frito. Boté el huevo quemado y empecé a cocinar de nuevo desde cero. - ¿Qué haces aquí tan temprano? - me pregunto Calvin apareciendo en la cocina. - Decidí que era tiempo de cambiar la rutina - dije encogiéndome de hombros. - Que bien – dijo acercándose a la cafetera para preparar café. - ¿Qué tal van las cosas con Hailee? - pregunte cambiando de tema, él se puso un poco nervioso al mencionar a Hailee. - Las

