Habían pasado unas cuantas horas desde el desafortunado encuentro con Jason y las cosas habían cambiado drásticamente. Jesse había ido a encontrarse con uno de sus contactos que nos iba a ayudar a salir de aquí y yo no podía estar más nerviosa. No sabía qué implicaría, pero seguiría adelante con todas las consecuencias. Yo estaba dentro del coche de Jesse, el mismo que conducía cuando tuvo el descaro de ir a mi graduación. El hecho de que oliera a tabaco y a su colonia me tranquilizaba, pero el estar sola aquí dentro me ponía de los nervios. ¿Y si me veía alguien y llamaba a la policía? Lo que más me atemorizaba era que Jesse pudiera pensar que había huido de él o que me había arrepentido de todo esto. La puerta del coche se abrió y Jesse entró con un montón de papeles en sus manos. Arra

