Capítulo IX Las palabras de Eros se repiten una y otra y otra vez en mi cabeza, había amanecido y Eros aún estaba bien con sus palabras, me tomo un café mientras pienso en lo que ha pasado en las últimas horas y recuerdo que he quedado de llamar a Eros cuando estuviera lista para salir, así que tomo el teléfono y marco su número. —Hola, estaba esperando tu llamada, sal, estoy afuera de tu casa — dice y yo sonrío —¿Cómo es que ya estás aquí? No te había llamado — digo —Digamos que sé calcular tu tiempo, ¿no has desayunado verdad? — pregunta —No, no lo he hecho, me pediste que ni desayunara para que desayunáramos juntos, por supuesto, no pensaba perder la oportunidad de volver a compartir una mesa contigo — digo —Bueno, entonces sal, no queremos llegar tarde a desayunar — dice y ráp

