Capítulo 7

1647 Palabras
-          Hmmm, ¿huelo bien? – dice una vez que estamos en la planta superior del chalé, ¿estás preparando Baklava? – añade y yo asiento, mientras camino hacia la cocina – Hueles bien, está casi lista, por poco y me olvido de ella, mi padre esta emocionado con su nuevo bebé y bueno, yo estaba tan feliz procesando todo que me había olvidado de ello. -          Ya veo, así que tu también serás una hermana mayor – dice y yo asiento mientras reviso el baklava.   Eros toma asiento sobre una de las sillas altas de la barra de la cocina, mientras yo saco la Baklava del horno y la dejo refrescar un poco – Hmmm, ¿gustas tomar algo? Tengo cerveza, agua, refresco, jugo – digo mirando mi nevera - Una cerveza, por favor - dice y yo simplemente saco dos botellas heladas de cerveza, subo sobre una silla alta frente a él y le entrego su botella a la vez que le doy un sorbo a la mía. -          ¿Qué te trae por Santorini estos días? – pregunta repentinamente, tomándome con la guardia baja, me aclaro la garganta – Disculpa – digo secando mi boca, bueno, en realidad no hay un gran motivo detrás de mi viaje a Santorini, simplemente quería unos días para mí, pensar con cabeza fría y tomar decisiones importantes, además mis tíos querían algo de tiempo en pareja, así que no quería ser la tercera rueda en sus planes – añado con una sonrisa. “Mentirosa” me reprende la conciencia, estaba claro que en parte mi respuesta era una mentira, pero no estaba lista para reconocerlo, porque el resto de la respuesta si lo era, además ¿cómo se supone que iba a decirle a Eros que era el motivo de mi viaje a Santorini y que justamente hubiéramos coincidido? -          Entiendo, también tuve mis razones para venir acá – dice dando un trago a su cerveza, una vez terminamos nuestras bebidas, nos sirvo un par de porciones de Baklava – Bueno, no voy a preguntar tus razones, habrás de tener mucho en lo cual pensar – digo dando un bocado a mi Baklava. EROS ¿Era acaso justo que alguien comiera así? Andrea comía su postre como si este le estuviera dando un gran orgasmo, ¿quería provocarme? No, ella no era así, era tan inocente que no tenía ninguna idea de lo que su forma de comer me producía, ya la había visto comer antes, pero algo hoy me resultaba inquietantemente sexy. […] Las vacaciones en Santorini terminaron, el deber llamaba y regresar a la vida de mentira que había fabricado para poder tener a Andrea continuaba, mi padre fingía ser el dueño y director de la Onassis y después de mucho pensarlo, Andrea se decidió a trabajar con nosotros por un tiempo. -          Andrea bienvenida, yo soy Orien Onassis, director y presidente de la Onassis Motors, te presentaré a nuestro equipo – dice mi padre presentando uno por uno a las personas, bueno, hasta donde sé, Eros y tú ya se conocen – añade y ella sonríe. -          Así es señor, es un placer tener la gran oportunidad de trabajar para usted, además trabajar con un equipo tan talentoso me pone nerviosa, espero dar lo mejor de mí junto a ustedes – dice haciendo una leve inclinación. Aquellas palabras eran para mí, yo, soy el verdadero dueño y director, pero por ahora estaba bien que ella creyera que yo era solo un trabajador más en la compañía.   -          Bueno, Andrea bienvenida, soy Angello, soy parte del Departamento de Diseño y ensamble, es bueno contar con talento nuevo en nuestro equipo – dice Angello. -          Oh, no me lo tengas en cuenta, sólo soy una aprendiz con relación a los demás miembros del equipo, y estoy deseando aprender – dice Andrea, estrechando la mano de Angello, mientras la guío entre nuestros compañeros de equipo. -          Dorian, un placer conocerte Andrea – dice Dorian estrechando la mano de Andrea – Oh, Dios mío, eres Dorian Melenkos – dice y él asiente algo avergonzado, eres un genio de los límites y cambios en un automóvil, y sólo trabajas con y para la Onassis, es todo un honor – añade Andrea y luego me mira - Wow, no me habías dicho que habían personas tan… - en ese momento mi mente  se pierde por un instante, tan ¿qué? ¿Adineradas, talentosas, famosas? – Eros, Eros, ¿estás bien? – pregunta preocupada mientras sacude su brazo frente a mi rostro, es pequeña en relación con mi tamaño, pero es decidida, muy decidida. -          Si, no te preocupes, estoy bien, ¿qué decías? – pregunto observándola – Que hay personas muy talentosas aquí, no estoy muy segura de que sea comparable a ellos, ¿sabes? Hice mi tesis basada en los trabajos de Dorian, y por supuesto en los tuyos, aunque no profundicé mucho en tu persona en aquel entonces, después de todo tu trabajo estaba bajo el nombre de Onassis y bueno, el resto eran cotilleos y nunca me han gustado esas cosas – dice -          ¿No investigaste nada sobre el director general o dueño de la empresa? – pregunto y ella se gira a verme con una sonrisa – No estoy interesada en la vida privada de una celebridad, no me aporta en nada, siempre que buscaba algo de la Onassis, siempre salían cotilleos sobre el director, no me interesa eso, Eros, básicamente me interesa lo que puedo aprender de una persona, además no podrá haber soñado siquiera con conocer al dueño de Onassis Motors y mucho menos que me ofreciera trabajo – dice -          Así que, no investigaste el nombre del dueño de la empresa – digo afirmando y ella simplemente asiente - ¿Por qué tan curioso? – pregunta con una sonrisa. -          Simple curiosidad, la mayoría de las personas que conozco se centran en conocer a famosos, solo para tener un referente de lo que quieren ser o la vida que anhelan tener – digo y ella asiente. -          Tienes razón, la mayoría de las personas hacen eso, pero no soy la mayoría, sólo soy yo, y considero que ya tengo todo lo que necesito, si algún día me caso, sólo deseo que esa persona me viera como su único e irremplazable universo, quiero significarlo todo para alguien, quiero a alguien que me mire como mi padre miraba a mi madre, quiero una vida común feliz y eso es todo – dice deteniéndose, se apoya en la baranda de las gradas de la pista y mira al horizonte – De hecho, solo estoy aquí porque mis tíos me trajeron, jamás hubiera podido pagarme un viaje en clase ejecutiva, fue un viaje especial y tu estuviste allí, pero cada día que pasa, cada momento que estoy aquí más veo que no es mi vida, no es lo que soy y no importa que tanto esté, no quiero cambiar – dice sonriente con su mirada perdida en la distancia. -          ¿Te casarías con alguien que tenga dinero? – pregunto y ella gira su rostro a mí – Veras Eros, el dinero, es sólo un papel al que se le aplica un valor arbitrario, yo tengo dinero, no necesito el dinero de alguien más, de hecho, no soy rica, pero tengo lo que me hace realmente feliz, si me casara con alguien es porque estaría segura de lo mucho que me ama i le importo, eso es todo,  quiero a alguien que me mire solo a mí, no alguien que no sepa lo que quiere y cuyo dinero solo use para atarme o intentar comprarme, cuando en realidad no me importa nada – dice y suspira  - En fin, el caso es que no soy mi tía Eileen, ningún chico rico se hará pasar por alguien normal, solo para estar conmigo – dice haciendo una pausa  y me mira - ¿verdad?, añade y ríe. -          Bueno, no holgazaneemos más, tenemos cosas que hacer – dice y entonces ambos hacemos camino hasta la zona de ensamblaje. ANDREA -          Hmmm, no sé, creo que esto se convertiría en una recarga para el diseño, pero se puede usar la idea – digo a uno de los otros diseñadores, quiero decir que puedes quitar sólo este detalle, el auto es clásico, pero quieres expresar modernidad dentro del concepto original – añado y este asiente. -          Justo eso es lo que quería expresar, pero sentía que algo o sobraba o faltaba, gracias, Andrea – dice -          No hay nada que agradecer Leandro, es tu diseño, sólo es una observación, de hecho, me parece realmente autentico, muy original, ¿te basaste en el Oraculus del 87 verdad? – pregunto, mientras el asiente impresionado. -          Si, así es, bueno quería lograr algo bueno para la celebración de los 100 años de la Onassis basado en uno de sus diseños más vendidos. Escucho atentamente lo que dice Leandro, tan atentamente que básicamente no me percato de que Eros entra a la sala de diseño. -          Hmmjum, buenos días, Andrea, Leandro - dice Eros aclarando la garganta – Oh, Eros, buenos días – digo acercándome a él, bajo la mirada asombrada de Leandro, el pelinegro de ojos aceitunados me abraza. -          ¿Qué tal te ha parecido el talento de Leandro? Es uno de nuestros diseñadores más jóvenes – dice y asombrada miro a Leandro – aún va a la universidad, pero su talento es tanto que aquí está – dice y el joven trata de interrumpirlo – Se... señor, no, no es para tanto, la verdad – dice y Eros niega. -          Tu talento te trajo acá, así como también lo ha hecho con Andrea, espero que puedan trabajar duro como equipo – dice y su mirada va a la mí, sonrío y regreso a la mesa de diseño con Leandro.  
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