Después de esa confesión de Anabel, la tensión había aumentado un poco, todas nos habíamos quedado en silencio y no era para menos, mi cabeza no dejaba de proyectar imágenes, de hacer conjeturas, necesito hablar con Vicente, pedirle explicaciones, enfrentar a Federico y tal vez con… no, el no me mentiría de esa forma…aunque no puedo desechar la idea, ahora sé que no puedo huir, no ahora que tal vez pueda saber la verdad, después de tantos años… —Ahora tu Isabel, dinos, ¿hasta cuando vas a seguir llorando por el tal Polo— la pregunta de María nos aliviaba un poco a todas, miré de reojo a Isabel y ella solo bajó la mirada —no lo sé, yo… lo extraño, creo que lo amo más de lo que amé a mi esposo, Rodrigo era romántico y detallista, pero Polo es… apasionado, inteligente, caballeroso, ay dios,

