[Gonzalo] Cuando creí que todo estaría perdido, que nadie llamaría ni nos darían noticias nuevas, sonó el teléfono, todos nos quedamos helados, nadie se podía creer lo que estaba pasando, era claramente un secuestro, todo era un juego por dinero y ahora nos tocaba mover a nosotros —responda señora Antonia— decía el hombre del escuadrón antisecuestros, ella asiente, su mano tiembla al sentir todas las miradas sobre ella, toma el teléfono y coloca el altavoz, la llamada debe durar lo suficiente para que logren rastrearla y poder irnos por ella —¿ho… hola? — su voz sale entrecortada, del otro lado se quedan en silencio —¡HABLEN! ¿DONDE ESTÁ PAULA??— grito, desesperado por el estúpido silencio, pero solo logro empeorar todo y hacer que cuelguen, carajo…. —joder, pero ¿qué mierda te pasa p

