Días Antes —necesito hablar contigo a solas— la voz de Federico me sorprende, Gonzalo se interpone entre nosotros y niega Camino a paso lento a mi oficina, inhalo y exhalo en repetidas ocasiones, armándome de valor antes de entrar, tomo la perilla de la puerta y la giro lentamente, se abre y lo veo de pie frente a mí, recargando su cuerpo en el escritorio, cierro la puerta y al hacerlo veo a lo lejos a Gonzalo, tiene la mirada fija en mí, con la mandíbula tensa, sonrío y cierro la puerta. —¿y bien? Habla ¿Qué necesitas? — le pregunto cruzándome de brazos, manteniendo mi distancia con él —saber ¿Por qué quieres el divorcio? — me dice, evito reír, sus palabras me causaban demasiada gracia —tú sabes muy bien el por qué Federico, ya no te amo, me has engañado, me has golpeado, anoche casi

