Me pongo de pie, arreglando mi vestido, Gonzalo también volvió a vestirse, tomó el collar de la taza del baño —esto no es un collar cualquiera Paula, mira— me dice señalando un pequeño cable que salía de la punta, donde se abrocha —¿pero que mierda es esto? — pregunto al verlo, ahora podía entender la picazón que me daba en el cuello, me miro en el espejo y puedo notar algunas marquitas rojas —creí que era una especie de salpullido o que algo me había picado— digo revisando también la parte de atrás —¿crees que sea un micrófono o algo así? — le pregunto con curiosidad, niega sin quitarle la vista de encima, cuando lo toca, por el contacto con el agua, sale una pequeña descarga eléctrica —no, es un dispositivo para causarte una especie de “toques” normalmente se controlan vía remota

