A pesar de todos sus juguetes, Mila pasó una noche insatisfactoria. Durmió bastante bien hasta que la luz del sol apareció en la ventana del balcón y ella sonrió sabiendo que tendría un nuevo día para disfrutar del hotel que tanto había cambiado su idea de las vacaciones. Debía agradecerle a Sergio porque de no ser por él y su extraña forma de interés todavía estaría recluida en su habitación sin experimentar del todo el lugar. Le agradecía también a Evangelina porque sin ella nunca hubiera visto la escena de la noche anterior que tanto le había gustado, solo le faltaba recordarlo para que su cuerpo reaccionara del mismo modo. Sentía tanta curiosidad por esa pareja, pero no tenía los informantes de Sergio así que supuso que la única forma de que pudiera encontrárselos de nuevo era que ocu

