Un gruñido cansado brota desde lo más profundo del pecho de Inuidiota. Su cabeza está agachada mirando con aburrimiento los barrotes que nos impiden nuestra libertad. Han pasado aproximadamente cinco horas desde que estamos aquí y ya tengo tanta hambre que podría comenzar a cocinar barrotes. Muero por comer algo cocinado por mamá, ella es excelente en la cocina, todo lo contrario a mi. En momentos como esto agradezco el que mi familia posea dinero y gracias a eso yo posea dinero, porque el futuro de mi pobre esposo sería trágico, pero todo esto se me pasa al recordar que mi tragedia es mayor al tener que casarme con Inubaka. ¡Yo no quiero casarme con un traidor! A ver, si me traicionó being solamente su amiga ahora seré la mayor cornuda del mundo entero, este tipo no sabe lo que es la le

